Fue en una de esas
noches de insomnio. Allá que me puse a buscar entre las estanterías y me dije…
¿y por qué no? Lo cierto es que su metraje asusta (casi 200 minutos), pero
bueno, el caso era ponerse con algo y ver si me entraba el sueño. No contaba yo
con quedarme hasta el final pero si, estaba ya amaneciendo cuando me fui arrastras
para el dormitorio. Personalmente creo que hoy resulta un poco pesada por
momentos, aunque también es cierto que visualmente todavía provoca cierto asombro.
Siento no haber anotado la cantidad de modelos que lucía la exuberante y
deliciosa Taylor pero juraría que eran un buen puñado. A decir verdad sin
sentir vergüenza por ello he de reconocer que sus generosos escotes fueron uno
de los motivos que me hicieron seguir hasta el final. Que los dioses me
perdonen…
lunes, 7 de marzo de 2016
Irrational Man (2015) Woody Allen/El genio de Brookly todavía anda suelto
A riesgo de sonar
repetitivo volveré a mencionarlo, Woody Allen o te gusta o te aburre, por lo
general no suele haber medias tintas. Digamos que me incluyo en el grupo de
seguidores (que no aduladores) del bajito realizador neoyorquino y desde luego
he disfrutado de esta su última película. Los motivos son varios, por un lado
es de agradecer una duración que no exceda (últimamente la tendencia es superar
las dos horas y en ocasiones resulta insufrible) de los 90 minutos, luego
tenemos una historia que es sencilla y
que se sigue sin dificultad, por otro lado está un reparto más que acertado con
un estupendo Joaquin Phoenix a la cabeza, un actor al que por cierto me costó
acostumbrarme. Si a todo esto le añadimos una agradable puesta en escena y un guion
inteligente el resultado no puede defraudar. La guinda seria ese inesperado
detalle final que nos deja pasmados delante de la pantalla.
domingo, 6 de marzo de 2016
El aeropuerto en casa
El tener una abultada
cuenta corriente te permite ciertos lujos que solo están al alcance de unos
pocos. Luego claro, si no quieres depender de un piloto en nómina tienes que
estar capacitado para ponerte a los mandos. En esto Travolta no tiene
problemas. (fuente; http://www.architecturendesign.net/john-travoltas-house-is-a-functional-airport-with-2-runways-for-his-private-planes/ )
sábado, 5 de marzo de 2016
Interioridades y vidas privadas
En ocasiones sucede que
personalidades a las cuales teníamos en un altar se nos vienen abajo en cuanto
leemos unas líneas. Esta tarde disfrutaba de uno de esos deliciosos artículos de
Elvira Lindo en El País acerca de la
figura de mi admirado Frank Sinatra. Por lo que a mí respecta mi veneración hacia
el artista continua siendo la misma. Aquí dejo el artículo de Elvira, os lo
recomiendo.
Sexo,
whisky, ambición, traiciones. El hijo de Sinatra se pilló un buen rebote cuando
leyó el libro, pero lo cierto es que las palabras del de Louisiana suenan a
pura verdad. Para contrarrestar el ensordecedor ruido de esta semana decidí
refugiarme en la música. Muy aplicadamente, desde finales de 2015, ando
celebrando el centenario de Sinatra en la intimidad de mi cuarto. Podría
dedicarle este año completo, material no falta, de la inmensa biografía de
James Kaplan, Sinatra, The Chairman, a otros libros curiosos de personajes
secundarios que lo trataron y ofrecen una imagen inédita de este jefazo de la
música del siglo pasado. Hay uno que me ha cautivado, Mr. S: My Life with Frank
Sinatra, memorias escritas por George Jacobs, mayordomo del artista de 1953 al
1968. No se han publicado en España pero espero que algún editor se anime a
traducir esta colección de jugosísimos recuerdos. Jacobs era un negro judío de
Louisiana, que viajó por el mundo como cocinero en el Ejército y recaló en
California, donde en un principio hizo pequeños papeles de negro selvático en
películas de Tarzán. Sinatra lo contrató convirtiéndolo en asistente, chófer,
confidente, cocinero. El mayordomo cuenta su vida con Mr. S y, a pesar de que
este lo acabó echando de mala manera al publicarse unas fotos en las que Jacobs
aparecía bailando con la todavía mujer del cantante Mia Farrow, prevalece la
devoción que siempre sintió hacia un personaje que provoca de todo menos
simpatía. Adoramos a Sinatra, nos gusta hasta cuando canta sobre unos arreglos
melosos, amamos esa voz que aprendió a frasear las letras gracias a su maestra
Billie Holliday, pero adentrarse en su vida es reconocer a un tipo al que no
nos hubiera gustado tener como enemigo y que como amigo exigía una fidelidad
entre absorbente y conflictiva.
El
indudable encanto del libro no se reduce a lo que cuenta sino a cómo lo hace:
en boca de otro podría ser un catálogo morboso de cotilleos. Pero el mayordomo
tiene el arte de narrar y en estas páginas encontramos la crónica de aquellos
días desde un punto de vista inédito: el del criado negro. Jacobs fue
adiestrado por los padres del cantante en la cocina de los italoamericanos de
New Jersey; lidió con el autoritarismo de Sinatra, con sus años de frustración
y decadencia temprana, con la furia hacia el rey que lo destronó, Elvis
Presley. Pero se enfrentó a la costosa tarea con el convencimiento de que su
jefe era un genio. Tuvo que soportar, además, la fascinación que Mr. S (así lo
llamaba Jacobs) sentía por la mafia y el poderoso padrino Sam Giancana, algo
explicable en una estrella que nunca se desprendió de un profundo complejo
social que si bien le llevó a esforzarse para que de su acento desapareciera
todo rastro de su origen, le mantuvo fiel a los que fueron los héroes que
poblaban los sueños del niño de Hoboken: los tipos duros. Jacobs, que muestra
más finura que su jefe, se pregunta qué ve Sinatra en esos tipos peligrosos
para tratarlos con tal veneración. El poder, concluye; era el poder lo que a
Sinatra le subyugaba, y esa atracción fue la que le llevó a complacer hasta
extremos humillantes al individuo más desagradable de esta historia, Joe
Kennedy. Putero, inmoral, autoritario, racista, el patriarca de los Kennedy no
se ahorraba una broma sobre los negros o los judíos delante del sufrido George.
De manos del padre, llegó el hijo, John, al que Sinatra proveyó de putas y
celebridades, entre ellas Marilyn Monroe, y para el que hizo campaña con la
ilusión de convertirse en hombre de confianza del futuro presidente. Pero en
cuanto JFK tocó la gloria, Sinatra fue eliminado de su círculo: entendió Robert
Kennedy que la presencia del pendenciero cantante no favorecía a la imagen de
su hermano.
La
voz de Jacobs es la de un hombre que se siente afortunado por haber compartido
aquel mundo ya extinto, aunque sin pretenderlo nos ofrece algunas páginas
desoladoras. Seguramente, no era consciente al escribirlas. Todo lo que tiene
que ver con las mujeres en la vida de Sinatra provoca desagrado: las putas
compartidas, las actrices prestadas. Son muchas los mujeres célebres que
pasaron por su cama, pero nos acongoja especialmente la pobre Marilyn, siempre
manoseada, digna de compasión, entregándose al sexo para mendigar amor. Una
Marilyn en la recta final, bajo el amparo de Sinatra, que actúa como un padrino:
protector, follador samaritano, mujeriego compulsivo, frustrado siempre por no
haber sabido domesticar a la indómita Ava Gardner. Ellas están en sus manos, en
las de los integrantes del célebre Rat Pack, que se informan sobre la calidad
de las mamadas y otras artes de las chicas. Sinatra, nos cuenta el mayordomo,
llevó unos calzoncillos especiales en los Oscar para que no se apreciara la
dimensión del paquete.
Elvira
Lindo (El País 05-03-16)
jueves, 3 de marzo de 2016
Irrepetible
Dos personalidades. Dos
estilos diferentes. Tanto Janis como Tom despliegan y derrochan energía y
pasión. Desconozco si era de cara a la galería, pero me atrevería a decir que ahí
había algo de química, ¿o es impresión mía?...
Desde el cielo
El género documental no
es que goze precisamente del fervor del público. Por lo general suelen ser
producciones con una importante carga critica o de denuncia, recreación de
hechos históricos, escándalos y en algunos casos loas a ídolos deportivos.
Supongo que al personal poco o nada le apetece que le expliquen lo mal que va
la cosa o como nos estamos cargando el planeta, entiendo que la pretensión
cuando alguien se sienta delante de una pantalla sea para evadirse y pasar un
buen rato, aunque de vez en cuando no este de más ponerse al día. Ojala que
alguno de nuestros mandatarios mundiales se parase a recapacitar si realmente
vale la pena seguir destrozando el lugar en que vivimos.
martes, 1 de marzo de 2016
Últimas voluntades
En cierta ocasión
Stanley Kubrick afirmo que nunca había conocido a nadie con una capacidad tan
asombrosa para improvisar. Peter Sellers fue uno de los grandes y
desgraciadamente falleció con apenas 54 años. Una de las cosas que dejo por
escrito fue que sonase In the mood en
su funeral, el caso es que al parecer odiaba esta canción.
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