Hay personas que no
gustan, otras caen mal, a algunas se las detesta y luego esta Ramoncín. Cuando apareció por primera
vez en televisión tenía yo 10 años, uno de esos acontecimientos que te quedan
grabados en la memoria. Seguí su trayectoria y compre varios de sus discos y si
bien no fui un fan acérrimo disfrute mucho con sus canciones. El odio eterno
que Atila juro a Roma es una broma
comparado con la animadversión que con el tiempo se ha ganado justa o
injustamente el artista vallecano. Demasiados
charcos e incongruencias que nos hacen desembocar en un quién te ha visto y quién te ve. Creo que este documental arroja
luz sobre su figura y quizás más de uno reconsidere que la lapidación aunque
sea digital no es de recibo.






















