Un secuestro y su rescate correspondiente, una disyuntiva a vida o muerte y una investigación con dos objetivos.
Estamos ante una de las
películas más occidentales del gran maestro japonés. Una historia común con dos
partes bien diferenciadas en las que el metraje a pesar de sus dos horas largas
no resulta pesado, todo lo contrario. Posiblemente una de las investigaciones más
exhaustivas y pormenorizadas que jamás he visto en pantalla. No sé si el
termino obra maestra ya resulta muy
manido (admito que lo uso con frecuencia…), en todo caso aquí se le queda
pequeño.













































