Tendría dificultades a
la hora de elegir mi escena favorita de esta maravillosa película. Sin lugar a
dudas ese Gene Kelly chapoteando en los charcos con su paraguas es la imagen
absoluta de la felicidad, que decir de Donald O’Connor y el número del sofá con
maniquí. Como digo son innumerables y cada una de ellas merecería un
comentario. Pero en particular esta me resulta especialmente mágica, el
interior de ese estudio, la atmosfera que se crea con unas luces y un
ventilador, ese baile… Todo ello magistralmente filmado nos convence
absolutamente de que allí solo estaban Kathy Selden y Don Lockwood.
Caray. este cybercafé no tiene para sonido. Tendré que verla eb otra ocasión, Y la película tendré que verla también
ResponderEliminarQue tal Alí!
ResponderEliminarPues si, suele pasar que casi nunca funciona, la verdad que recuerdo anecdotas varias de este tipo de locales, en otro momento...jeje
Pues te dire que en alguna ocasión he utilizado esta película a modo de antidepresivo, siempre me provoco muy buenas sensaciones.
Un saludo y gracias por pasar!