jueves, 18 de diciembre de 2014

No cuesta nada

(foto Wayne F. Miller)

No es que sea un imposición ni que tengamos que contagiarnos de esa atmósfera consumista, simplemente se trata de sonreír un poco más y no hacerle la puñeta al vecino. Personalmente rechazo los comportamientos por normativa y la alegría pre-cocinada, pero bueno, tengo que admitir que de vez en cuando también me dejo llevar y participo con el resto. Llegadas estas fechas desempolvamos los tópicos y repartimos abrazos a diestro y siniestro, se nos ablandan los corazones y sacamos al ser humano que llevamos dentro. Siempre me pregunto el motivo por el cual no nos aplicamos esto el resto del año, ser buena persona o al menos intentarlo no cuesta dinero y desde luego la satisfacción de obtener una sonrisa por parte de la parte contratante resulta más que satisfactoria. Lo dicho, procuren ser felices…


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